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EL MUNDO DEL AUTISMO

“De eso se trata, de coincidir con gente que te haga ver cosas que tú no ves. Que te enseñen a mirar con otros ojos”. Mario Benedetti

¿Qué es el autismo o TEA?

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es un trastorno del neurodesarrollo que se manifiesta precozmente, durante los tres primeros años de vida y que comporte alteraciones en las interacciones sociales, la comunicación y el lenguaje y en la flexibilidad de conductas, intereses y actividades. Son varios los síntomas o hechos que pueden ser indicativos de TEA .

Actual clasificación del trastorno del espectro autista.Tipos o grados de autismo en 2019.

Esta nueva clasificación nace a partir de la publicación de el DSM-V (Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales) en el año 2013 por la Asociación Americana de Psiquiatría. Esta misma es recogida por el futuro nuevo CIE-11 (Clasificación Internacional de Enfermedades, publicado por la OMS) que será publicado el próximo mayo y que entrará en vigor en el año 2022.

Antigua clasificación del trastorno del espectro autista

Hasta el DSM-V, último manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, el autismo se situaba dentro de los llamados “trastorno generalizados del desarrollo”, entre los que destaca, además del autismo otros tipos de trastornos. Todos ellos compartían una serie de causas y manifestaciones.

Características generales de los Trastornos del Espectro Autista

El Autismo o Trastorno del Espectro Autista (TEA) abarca un amplio espectro de trastornos neurobiológicos del desarrollo que ya se manifiestan habitualmente durante los tres primeros años de vida y que perdurará a lo largo de todo el ciclo vital, aunque pueden no manifestarse hasta que las demandas sociales superan las limitaciones del individuo. Los trastornos del espectro autista parecen estar causados por la interacción entre una susceptibilidad genética heredable y factores epigenéticos y ambientales.

Hasta la publicación del DSM-5 en 2103 el TEA era referido simplemente como autismo y esta una subcategoría de los trastornos generalizados del desarrollo. Sin embargo, a partir de entonces se introdujo el concepto espectro propuesto por Lorna Wing para hacer referencia a un abanico que presenta diferente sintomatología y diferentes grados. Tienen, en mayor o menor medida, las siguientes características generales:

1. Déficit en la reciprocidad socio-emocional, que oscilan desde un acercamiento social inadecuado y errores en el toma y daca de una conversación; un nivel reducido de compartir intereses, emociones o afectos; fracaso para iniciar o responder a las interacciones sociales.

3. Déficit en las conductas de comunicación no verbal empleados para la interacción.

2. Déficit en el desarrollo, mantenimiento y comprensión de las relaciones; que abarcan; por ejemplo, desde las dificultades para ajustar su conducta para adaptarse a varios contextos sociales; dificultades para compartir el juego imaginativo o para hacer amigos, hasta la ausencia de interés por los iguales

Indicios del TEA o autismo

Los indicios que pueden ser indicativos del Trastorno Espectro Autista en niños y niñas de temprana edad son los siguientes:

1. No comparten intereses (no acostumbran a señalar con el dedo aquello que les llama la atención para compartirlo con los demás).

3. Ausencia de juego simbólico (dar de comer a muñecas, hacer cocinitas, jugar a coches como si fueran de verdad, etc.).

5. Su lenguaje, si existe, es literal (no entienden las bromas, los chistes, los dobles sentidos ni las metáforas).

7. Reaccionan poco ante la voz de sus padres, lo que puede hacer sospechar de un déficit auditivo.

8. Pueden mostrar comportamientos extraños, repetitivos y auto estimulantes como el balanceo, el movimiento de aleteo de manos o caminar de puntillas entre otros.

2. En la escuela infantil y en el colegio, hay falta de interés por los demás.

4. Se establece poco contacto visual y no observan la expresión de la cara del interlocutor cuando juntos están viendo alguna cosa inusual. No acostumbran a realizar la sonrisa social.

6. Evitan el contacto físico o les gusta más bien poco. Acostumbran a tener hipersensibilidad táctil, olfativa, gustativa y auditiva. Frecuentemente existe poca sensibilidad al dolor.

8. Presentan intereses inusuales. Además, son repetitivos y no compartidos.

9. Los que presentan lenguaje, notan que son diferentes y no entienden qué les pasa. Son la pieza del puzle que no sabe acoplarse ni encajar en el tablero social.

¿Cuáles son los factores de riesgo del Trastorno Espectro Autista?

Pese a que todavía no se conoce ni la etilología ni las causas específicas de los TEA, existen varios factores de riesgo relevantes comúnmente aceptados que es posible que contribuyan a su desarrollo:

  1. Bases neurobiológicas: La evidencia científica sugiere que el autismo, la mayoría de las veces, es un desorden heredable. Es uno de los desórdenes neurológicos con mayor influencia genética. En este sentido, se han encontrado dos genes relacionados con el autismo que también están relacionados con la epilepsia, el SNC1A y el PCDH19, que a su vez pueden provocar otros síndromes. También se han encontrado deleciones de pérdida de PCDH 10 que han sido relacionadas directamente con trastornos del espectro autista. Recientemente se han descubierto otros genes implicados, el SNC1A, y el SYN1. También se ha descubierto que la oxitocina podría jugar un papel relevante en la aparición del autismo.
  2. Causas estructurales: Evidencias actuales también señalan que los sistemas fronto-estriado y cerebeloso motor son las principales zonas afectadas en las personas con TEA, tanto a nivel anatómico como funcional. Las alteraciones neurológicas que se han relacionado con los TEA de manera más clara son la reducción del número de células de Purkinje y la hipoplasia cerebelosa.
  3. Factores ambientales: Aunque la investigación en este ámbito todavía no está muy desarrollada, se han propuesto varios factores ambientales que podrían afectar el desarrollo de una persona genéticamente predispuesta al autismo. Estos puedes ser tales como el riesgo prenatal, perinatales y obstétricos, estrés o sumplemento de ácido fólico en la dieta de las madres embarazadas.
  4. Conexión intestino-cerebro: Existe un intenso debate sobre la relación entre la sensibilidad al gluten no celíaca y trastornos neuropsiquiátricos, entre los que figura el autismo. Las investigaciones sobre el efecto de la dieta y la nutrición en el autismo se han incrementado en los últimos 20 años, sobre todo en los síntomas de hiperactividad y atención.

Una hipótesis es que algunos síntomas de los trastornos del espectro autista pueden ser causados por los péptidos opioides que se forman a causa de una descomposición incompleta de los alimentos que contienen gluten y caseína. Estos péptidos opioides atraviesan la membrana intestinal debido a un aumento de la permeabilidad, pasan al torrente sanguíneo y cruzan la barrera hematoencefálica. El exceso resultante de los opioides podría conducir a comportamientos observados en el autismo. Es por ello, por lo que en algunos casos de introducción de dietas libre de gluten y caseina en niños con autismo, se han podido ver reducidos ciertos comportamientos. Con esto, no podemos afirmar que el gluten es el causante de determinados comportamientos en el autismo ni que todos los niños con autismo deben seguir una dieta libre de gluten.

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