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Trastorno Generalizado del Desarrollo no Especificado

El concepto Trastorno Generalizado del Desarrollo (Pervasive Developmental Disorder (PDD)) se utilizaba hasta el DSM-V por profesionales médicos para referirse a niños con autismo y trastornos relacionados. Sin embargo, actualmente esta denominación como tal ha dejado de usarse en la última edición del DSM.

La Sociedad de Autismo siempre se ha preocupado por todos los niños y niñas que padecen graves problemas de comportamiento y comunicación. Si tienes un niño cuyos síntomas son un retraso de comunicación, otros síntomas propios del autismo, acude a un profesional para que pueda ayudarte a establecer un diagnóstico acertado y ofrecerte el mejor tratamiento posible.

Diagnóstico

Para diagnosticar los Trastornos del neurodesarrollo utilizan el Manual de Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM). Dicho manual es impreso por American Psychiatric Association (APA) para clasificar el autismo y otros trastornos de neurodesarrollo. Según el DSM-IV, publicado en 1994, el Trastorno Generalizado del Desarrollo no es un diagnóstico específico. Es un término general bajo el cual se definen los siguientes diagnósticos específicos: Trastorno Autístico, Trastorno Desintegrador de la Infancia, Trastorno de Asperger y el Trastorno Generalizado del Desarrollo no Especificado (PDD/NOS).

En 2013, American Psychiatric Association publicó el DSM-V, el manual de trastornos en su quinta edición. Los subdiagnósticos (Trastorno Autístico, Trastorno Desintegrador de la Infancia, Trastorno de Asperger y el Trastorno Generalizado del Desarrollo no Especificado (PDD/NOS). Estos subtipos fueron eliminados y el diagnóstico fue generalizado a los trastornos del espectro autista (ASD).

En la cuarta edición de DSM (DSM-IV), los síntomas se dividieron en 3 áreas (reciprocidad social, intención comunicativa, y comportamientos repetitivos y restringidos). El nuevo criterio de diagnóstico en el DSM-V ha sido reorganizado en dos categorías:

  • Comunicación/interacción social
  • Comportamientos repetitivos y restringido

Las clasificaciones de diagnóstico se utilizan para indicar las similitudes entre individuos. El diagnóstico del autismo indica que existen deficiencias cualitativas de comunicación, habilidades sociales, y una diferente gama de intereses y actividades. No se puede realizar ninguna prueba médica para indicar la presencia de autismo. El diagnóstico se basa en la presencia de comportamientos específicos determinados por un psicólogo o un psiquiatra.

Una persona que era diagnosticada con Trastorno Generalizado del Desarrollo no Especificado poseía algunos comportamientos del autismo, pero no cumplía con todos los criterios. Por lo tanto, un individuo podía ser diagnosticado con autismo o PDD/NOS basado en los criterios de DSM.

La importancia de clarificar la terminología

Este tipo de trastorno debía clarificarse porque podía convertirse en un cajón de sastre con poca utilidad operacional. Es por ello, por lo que se eliminó del manual estadístico de los trastornos mentales.

El autismo es un trastorno del espectro, con síntomas que oscilan en el nivel de gravedad. Como trastorno del espectro, el nivel de atraso de desarrollo es diferente para cada individuo. Si se realiza el diagnóstico deberían especificar claramente los comportamientos presentes. En Los informes de evaluación se describen los comportamientos específicos en vez de realizar términos generales.

El diagnóstico del autismo requiere de mucha información que incluye la historia del desarrollo del niño. Importante áreas como las habilidades sociales, lenguaje, comunicación y juego y integración sensorial.

Un equipo interdisciplinario de profesionales evalúa al niño que se sospecha que sufre de autismo. El equipo puede incluir un logopeda, un psicólogo, un audiólogo, etc. Tanto los padres de familia y los profesores tienen información importante para determinar el diagnóstico del niño.

Sin embargo, no importa si la etiqueta de su hijo sea la de “autismo”, lo fundamental es que su tratamiento sea similar.  Sabemos que la mayor preocupación de los padres es establecer los mejores servicios posibles de tratamiento, educación y cuidado. La etiqueta particular no le brindará los servicios necesarios, sino el conocimiento de su hijo y el apoyo que necesitará.