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Síndrome de Rett: Diferencias con el Autismo

Síntomas del Síndrome de Asperger

Tu hija estaba desarrollándose con normalidad y, de pronto, empezó a perder habilidades que ya tenía: dejó de usar las manos con intención, dejó de decir palabras que ya decía. Es un tipo de señal muy distinto al que se suele asociar con el autismo, y con razón: puede tratarse del síndrome de Rett.

Te explico en qué se diferencia realmente del autismo, para que puedas entender mejor lo que estás viendo y hablarlo con claridad con el especialista.

La diferencia clave: la regresión de habilidades ya adquiridas

El autismo no tiene una causa genética única conocida y sus señales suelen estar presentes, en mayor o menor grado, desde los primeros años de desarrollo. El síndrome de Rett es distinto: la niña se desarrolla con aparente normalidad al principio y, después, entre los 3 meses y los 3 años de vida, empieza a perder habilidades manuales y de comunicación que ya había adquirido.

Esa regresión progresiva de las funciones psicomotoras y del lenguaje es la señal que más diferencia al Rett del autismo típico, donde no suele haber una pérdida tan marcada de habilidades ya consolidadas.

Por qué el síndrome de Rett afecta casi solo a niñas

El síndrome de Rett está causado, en el 95% de los casos, por una mutación en el gen MECP2, situado en el cromosoma X. Esta proteína actúa regulando la expresión de otros genes, y su ausencia hace que esos genes se activen sin control, alterando el desarrollo neurológico.

Al estar el gen en el cromosoma X, el síndrome de Rett se presenta de forma casi exclusiva en niñas. Esto lo diferencia claramente del autismo, que es más frecuente en niños que en niñas (aunque, como ya sabes si lees este blog, en niñas también se diagnostica, solo que con más dificultad).

Síntomas característicos del síndrome de Rett

  • Pérdida del uso intencional de las manos, sustituido por movimientos repetitivos característicos (frotarse, retorcerse las manos).
  • Regresión del lenguaje ya adquirido.
  • Problemas respiratorios (hiperventilación, apneas).
  • Dificultades para caminar o coordinar movimientos.
  • En muchos casos, crisis epilépticas.
  • Discapacidad intelectual asociada.

Algunos de estos síntomas —los movimientos repetitivos de manos y las dificultades sociales— sí se solapan con el autismo, lo que en las primeras fases puede generar confusión diagnóstica.

¿Se puede confirmar con una prueba genética?

Sí. A diferencia del autismo, que se diagnostica por observación clínica y criterios conductuales, el síndrome de Rett se puede confirmar mediante secuenciación genética del gen MECP2. Esto lo convierte en uno de los pocos trastornos del neurodesarrollo con una prueba diagnóstica genética específica.

Si tu hija muestra señales de regresión, coméntaselo a su pediatra explícitamente: la prueba genética puede aportar una confirmación mucho más rápida que el proceso habitual de evaluación conductual del autismo.

Preguntas frecuentes sobre el síndrome de Rett

¿El síndrome de Rett es un tipo de autismo?
No exactamente. Comparte algunas características con el autismo, pero tiene una causa genética identificada y un patrón de regresión propio que lo distingue como entidad clínica diferente.

¿Puede un niño varón tener síndrome de Rett?
Es extremadamente raro. Al estar ligado al cromosoma X, en los niños varones la mutación suele tener consecuencias mucho más graves durante el desarrollo prenatal, por lo que casi todos los casos diagnosticados son niñas.

¿A qué edad empiezan los síntomas del síndrome de Rett?
La regresión de habilidades suele aparecer entre los 3 meses y los 3 años de vida, después de un periodo inicial de desarrollo aparentemente normal.

¿Tiene tratamiento el síndrome de Rett?
No existe cura, pero sí un abordaje multidisciplinar (fisioterapia, terapia ocupacional, logopedia, control de crisis epilépticas) que mejora significativamente la calidad de vida. Esto debe valorarlo siempre el equipo médico que hace el seguimiento.

Conclusión

Si lo que ves en tu hija es una pérdida de habilidades que ya tenía, y no solo una ausencia de señales desde el principio, coméntalo con detalle a su pediatra y pregunta explícitamente por la prueba genética del gen MECP2. Es una diferencia clínica real, no un matiz sin importancia.

Si quieres entender mejor otros síndromes que a veces se confunden con el autismo, puedes leer también sobre el síndrome de Heller y la regresión infantil.

EL MUNDO DEL AUTISMO
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